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Archive for the ‘Mons. Guido Pozzo’ Category

Conferência Mons. Guido Pozzo – A Universae Ecclesiae e a Tradição litúrgica (PDF)

 

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Imagens da celebração da Santa Missa na forma extraordinária do rito Romano, pelo Mons. Guido Pozzo – secretário da Pontifícia Comissão Ecclesia Dei  no Santuário da Divina Maternidade por ocasião da solenidade de Santa Teresa de Jesus.

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(Vídeo da entrevista)

– Monsenhor, o senhor participou do diálogo com a Fraternidade Sacerdotal São Pio X. Qual foi sua impressão pessoal dessas reuniões? Em que ponto estamos? Crê que chegaremos logo a uma reconciliação?

Minha impressão é substancialmente positiva quanto à cordialidade com que o diálogo, o colóquio se desenvolveu, e devo dizer que sempre foi um diálogo muito franco, sincero e, por vezes, vivaz, como era de se esperar, dada a problemática e a temática em discussão. Penso que chegamos a um ponto decisivo, mesmo que, certamente, não conclusivo deste caminho, e que serviu para esclarecer amplamente e de modo aprofundado as posições respectivas da Fraternidade São Pio X e dos especialistas da Congregação pela Doutrina da Fé; agora, trata-se justamente de passar a um patamar mais valorativo, a um nível valorativo dos pontos controvertidos, para verificar a possibilidade concreta de chegar à superação das dificuldades doutrinais que foram afrontadas.

– Existe um modus procedendi, caso o Preâmbulo doutrinal não venha a ser firmado?

Nesta fase, o texto do Preâmbulo doutrinal foi entregue a Mons. Fellay, aos superiores da Fraternidade, para que eles possam examiná-lo e dar uma resposta, que nós auspiciamos seja em substância favorável, positiva, afirmativa. Há sempre a possibilidade de pedir certos detalhamentos, certos esclarecimentos, que de nossa parte serão certamente dados, dentro de um lapso de tempo razoável [ou seja: algumas modificações no texto do Preâmbulo, NdR]. Questionar-se o que vai acontecer se as dificuldades viessem a ser consideradas graves, intransponíveis, parece-me que seja impróprio. Neste momento, não nos colocamos este problema.

– A Fraternidade não surgiu do nada, mas como resposta a uma gravíssima crise eclesiástica, sobretudo em países como a Alemanha, a França ou a Suíça. Esta crise persiste. Crê que, depois de um acordo feito em Roma, a Fraternidade possa coabitar nestes Países debaixo do teto da Igreja institucional?

Eu responderia simplesmente que quem é verdadeira e plenamente católico pode habitar plena e devidamente na Igreja Católica, onde quer que a Igreja Católica exista e se desenvolva. Não é apenas uma afirmação de princípio, é uma afirmação existencial que corresponde à realidade da Igreja Católica. Isto, naturalmente, não significa que não existam dificuldades, até por causa da situação crítica em que se encontram muitos católicos, o mundo católico, nestes e em outros países, mas não creio que na história não se verificaram casos análogos, e, portanto, a resposta é muito simples: quem é verdadeira e plenamente católico não apenas tem o direito, mas vive bem e se encontra bem dentro da Igreja Católica.

– Quais são as razões da hostilidade de muitos ambientes eclesiásticos contra uma liturgia que a Igreja e muitíssimos santos celebraram por um período tão longo e que foi o instrumento do crescimento espetacular da Igreja? [esta é a pergunta que muitos de nós se põem. Na realidade, não pode haver uma resposta satisfatória, pois a razão é visceral, não racional: uma inteira geração de sacerdotes sofreu uma capilar, penetrante, totalitarista lavagem cerebral, motivo pelo qual tudo o que se fazia até 1962 era retrógrado e errado; é quase impossível, agora, reparar os danos cerebrais causados por aquele condicionamento pluri-decenal, NdR]. (mais…)

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Presentamos nuestra traducción al español de una entrevista concedida por Mons. Guido Pozzo, Secretario de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei, a Nouvelles de France y traducida al italiano por el blog Messainlatino.

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Monseñor, ¿cuál es el objetivo del Motu proprio Summorum Pontificum?

 

El Motu proprio Summorum Pontificum quiere ofrecer a todos los fieles católicos la liturgia romana, en el usus antiquior, considerándolo como un tesoro precioso que debe ser conservado. A tal fin, busca garantizar y asegurar a todos aquellos que lo piden el uso de la forma extraordinaria así como promover la unidad y la reconciliación en la Iglesia.

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¿Por qué este éxito de la Misa de San Pío V entre los jóvenes católicos?

 

Pienso que el recogimiento interior, el significado de la Misa como sacrificio, es particularmente valorizado por la forma extraordinaria. Esto explica, en parte, el aumento del número de fieles que la reclaman.

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La carta del Papa que acompaña el Motu proprio indica que ha habido un aumento del número de fieles que pide el uso de la forma extraordinaria. ¿Cuál es la razón, en su opinión?

 

La carta de acompañamiento del Motu proprio presenta los motivos y las explicaciones que aclaran el objetivo y el significado del Motu proprio. Es esencial notar que ambas formas del único rito romano se enriquecen mutuamente y deben, por lo tanto, ser consideradas complementarias. El restablecimiento del usus antiquior del Misal romano con su marco normativo propio se ha debido a un aumento en los pedidos provenientes de los fieles que desean participar en la celebración de la Santa Misa en la forma extraordinaria. Se trata, esencialmente, de respetar y valorar un particular interés de algunos fieles por la Tradición y por la riqueza del patrimonio litúrgico puesto en evidencia por el rito romano antiguo. Es interesante que esta sensibilidad esté presente también en las jóvenes generaciones, es decir, entre aquellos que no habían sido precedentemente formados en este tipo de liturgia.

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Se dice que los movimientos tradicionales suscitan más vocaciones que en otros lugares. ¿Es cierto? Y si lo es, ¿por qué?

 

En los institutos que dependen de la Comisión Pontificia Ecclesia Dei y siguen las formas litúrgicas y disciplinares de la Tradición, hay un aumento de las vocaciones sacerdotales y de vocaciones a la vida religiosa. Sin embargo, pienso que un resurgimiento de las vocaciones sacerdotales se encuentra también en los seminarios. Sobre todo allí donde se brinda una formación y una educación al ministerio sacerdotal y a una vida espiritual seria y rigurosa, sin rebajas frente a la secularización, que lamentablemente ha entrado en la mentalidad y en las formas de vida de algunos clérigos e incluso de algunos seminarios. Ésta es, en mi opinión, la causa principal de la crisis de las vocaciones al sacerdocio, crisis de calidad más que de cantidad. Presentar la figura del sacerdote en su identidad profunda, como ministro de lo sagrado, como alter Christus, como guía espiritual del pueblo de Dios, como aquel que celebra el sacrificio de la Santa Misa y perdona los pecados en el sacramento de la Confesión, actuando in persona Christi capitis: esa es la condición esencial para la creación de una pastoral vocacional que sea fructuosa y permita el resurgimiento de las vocaciones al sacerdocio ministerial.

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¿Sabe si el Papa está satisfecho con la aplicación del Motu proprio?

 

La Pontificia Comisión Ecclesia Dei mantiene constantemente informado al Santo Padre sobre la evolución de la aplicación del Motu Proprio y sobre el aumento de su recepción, a pesar de las dificultades que vemos aquí o allá.

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¿Cuáles son las dificultades prácticas de aplicación que encontráis?

 

Hay todavía resistencia por parte de algunos obispos y miembros del clero que no hacen suficientemente accesible la Misa tridentina.

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La Instrucción Universae Ecclesiae parece impulsar todavía más la celebración de la forma extraordinaria. ¿Es así?

 

La Instrucción está destinada a contribuir a aplicar aún más eficaz y correctamente las directivas del Motu proprio. Ofrece algunas aclaraciones normativas y algunas clarificaciones de aspectos importantes para la aplicación práctica.

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Se tiene la impresión de que es principalmente en Francia donde las reacciones son más epidérmicas sobre este tema. En su opinión, ¿cuál es la razón de esto?

 

Tal vez es demasiado pronto para dar una valoración suficientemente completa de las reacciones a la Instrucción, y esto vale no sólo para Francia. Pero me parece que, pensando en la situación de la Iglesia en Francia, se debería tomar en consideración el hecho de que hay una tendencia a polarizar y radicalizar los juicios y las convicciones en esta materia. Esto no favorece una buena comprensión y una recepción auténtica del documento. Es necesario, más bien, superar una visión principalmente emotiva y sentimental. Se trata – y es un deber – de recuperar el principio de la unidad de la liturgia, que justifica precisamente la existencia de dos formas, ambas legítimas, que no deben nunca ser vistas en oposición o en alternativa. La forma extraordinaria no es un retorno al pasado y no debe ser entendida como un poner en discusión la reforma litúrgica querida por el Vaticano II. Del mismo modo, la forma ordinaria no es una ruptura con el pasado, sino su desarrollo, al menos en algunos aspectos.

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“Solicitud de los Sumos Pontífices” e “Iglesia universal” son los respectivos títulos del Motu proprio y de su Instrucción. ¿Esto significa que el objetivo es la reconciliación con los “tradicionalistas”?

 

La Instrucción, como dije al comienzo, busca promover la unidad y la reconciliación en la Iglesia. El término “tradicionalista” es, con frecuencia, una fórmula genérica utilizada para definir cosas muy distintas. Si por “tradicionalistas” se entiende a los católicos que reafirman con fuerza la integridad del patrimonio doctrinal, litúrgico y cultural de la fe y de la tradición católica, es claro que ellos encontrarán consuelo y apoyo en la Instrucción. El término “tradicionalista” puede, además, ser interpretado de modo diverso y designar a aquel que hace un uso ideológico de la Tradición para oponer la Iglesia de antes del Concilio Vaticano II y la Iglesia del Vaticano II, que se habría alejado de la Tradición. Las desviaciones doctrinales y las deformaciones litúrgicas que se han verificado después del final del Concilio Vaticano II no tienen ningún fundamento objetivo en los documentos conciliares comprendidos en el conjunto de la doctrina católica. Las frases o las expresiones de los textos conciliares no pueden y no deben ser aisladas o separadas, por así decir, del contexto general de la doctrina católica. Lamentablemente, estas desviaciones doctrinales y estos abusos en la aplicación práctica de la reforma litúrgica constituyen el pretexto de este “tradicionalismo ideológico” que hace rechazar el Concilio. Tal pretexto se basa en un prejuicio infundado. Es claro que hoy ya no es suficiente repetir el dato conciliar, sino que se debe al mismo tiempo refutar las desviaciones e interpretaciones erróneas que pretenden basarse en la enseñanza conciliar. Esto vale también para la liturgia. Es la dificultad a la que debemos hacer frente hoy.

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Los fieles que piden la celebración en la forma extraordinaria no deben sostener o pertenecer de ninguna manera a grupos que se manifiesten contrarios a la validez o legitimidad de la santa misa o de los sacramentos celebrados en la forma ordinaria o al Romano Pontífice como Pastor supremo de la Iglesia universal” (Instrucción Universae Ecclesiae, § 19). ¿Esta norma afecta a la Fraternidad de San Pío X?

 

El artículo de la Instrucción al que hace referencia concierne a determinados grupos de fieles que consideran o postulan una antítesis entre el Misal de 1962 y el de Pablo VI, y que piensan que el rito promulgado por Pablo VI para la celebración del Sacrificio de la Santa Misa es dañino para los fieles. Debo precisar que se debe distinguir claramente el rito y el Misal como tal, celebrado según las normas, y una cierta comprensión y aplicación de la reforma litúrgica caracterizada por ambigüedades, deformaciones doctrinales, abusos y banalizaciones, fenómenos lamentablemente bastante difundidos que han llevado al cardenal J. Ratzinger a hablar sin titubeos, en una de sus publicaciones, de “derrumbamiento de la liturgia”. Sería injusto y equivocado atribuir la causa de tal colapso al Misal reformado. Al mismo tiempo, se debe acoger la enseñanza y la disciplina que el Papa Benedicto XVI nos ha dado en su carta apostólica Summorum Pontificum para restaurar la forma extraordinaria del rito romano antiguo, y seguir el modo ejemplar con que el Papa celebra la Santa Misa en la forma ordinaria en San Pedro, en sus visitas pastorales y en sus viajes apostólicos. (mais…)

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Il significato dell’istruzione “Universae Ecclesiae”

di GUIDO POZZO

La costituzione liturgica Sacrosanctum Concilium del concilio Vaticano II, afferma che “la Chiesa, quando non è in questione la fede o il bene comune generale, non intende imporre, neppure nella Liturgia una rigida uniformità” (n. 37). Non sfugge a molti che oggi sia in questione la fede, per cui è necessario che le varietà legittime di forme rituali debbano ritrovare l’unità essenziale del culto cattolico. Il Papa Benedetto XVI lo ha ricordato accoratamente: “Nel nostro tempo in cui in vaste zone della terra la fede è nel pericolo di spegnersi come una fiamma che non trova più nutrimento, la priorità che sta al di sopra di tutte è di rendere Dio presente in questo mondo e di aprire agli uomini l’accesso a Dio. Non ad un qualsiasi dio, ma a quel Dio che ha parlato sul Sinai; a quel Dio il cui volto riconosciamo nell’amore spinto sino alla fine (cfr. Giovanni, 13, 1) in Gesù Cristo crocifisso e risorto” (Lettera ai vescovi in occasione della revoca della scomunica ai quattro presuli consacrati dall’arcivescovo Lefebvre, 10 marzo 2009).
Il beato Giovanni Paolo II richiamava a sua volta che “la sacra liturgia esprime e celebra l’unica fede professata da tutti ed essendo eredità di tutta la Chiesa non può essere determinata dalle Chiese locali isolate dalla Chiesa universale” (Enciclica Ecclesia de Eucharistia, n. 51) e che “la liturgia non è mai proprietà privata di qualcuno, né del celebrante, né della comunità nella quale si celebrano i Misteri” (ivi, n. 52). Nella costituzione liturgica conciliare si afferma inoltre: “il Sacro Concilio, in fedele ossequio alla tradizione, dichiara che la Santa Madre Chiesa considera con uguale diritto e onore tutti i riti legittimamente riconosciuti, e vuole che in avvenire essi siano conservati e in ogni modo incrementati” (n. 4). La stima per le forme rituali è il presupposto dell’opera di revisione che di volta in volta si rendesse necessaria. Ora, le due forme ordinaria e extraordinaria della liturgia romana, sono un esempio di reciproco incremento e arricchimento. Chi pensa e agisce al contrario, intacca l’unità del rito romano che va tenacemente salvaguardata, non svolge autentica attività pastorale o corretto rinnovamento liturgico, ma priva piuttosto i fedeli del loro patrimonio e della loro eredità a cui hanno diritto.
In continuità col magistero dei suoi predecessori, Benedetto XVI promulgò nel 2007 il motu proprio Summorum Pontificum, con cui ha reso più accessibile alla Chiesa universale la ricchezza della liturgia romana, e ora ha dato mandato alla Pontificia Commissione “Ecclesia Dei” di pubblicare l’istruzione Universae Ecclesiae per favorirne correttamente l’applicazione. (mais…)

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El blog The New Liturgical Movement presenta una síntesis en siete puntos de una entrevista concedida por el Secretario de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei, Mons. Guido Pozzo, a la versión en lengua alemana de Radio Vaticana. Presentamos nuestra traducción de la misma.

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1. (Cuando fue consultado sobre la resistencia al usus antiquior) El antiguo Rito de la Misa tiene una riqueza profunda que necesita ser no sólo respetada, sino también redescubierta, para beneficio de la Liturgia, también de cómo hoy es celebrada. Estos prejuicios y resistencia tienen que ser superados por un cambio en la forma mentis, en la disposición. Se necesita una formación litúrgica más adecuada.

2. (Cuando fue consultado acerca del crecimiento del interés en el usus antiquior) Diría que sí está creciendo. También porque observamos que especialmente en las generaciones más jóvenes hay interés y popularidad de la antigua forma de la Misa. Y esto es una noticia sorpresiva.
3. (Cuando fue consultado por el número de los fieles interesados en la Forma Extraordinaria) Es ciertamente claro, también, que el valor de la Forma Extraordinaria del Rito no tiene que ver con los números. Ambas formas tienen el mismo valor y dignidad.
4. Soy de la opinión que en los seminarios debería ofrecerse a los seminaristas la oportunidad de aprender la celebración adecuada en la Forma Extraordinaria – no como una obligación, sino como una posibilidad. Donde sea posible, podría aprovecharse – para la formación de los sacerdotes – de aquellas instituciones que están bajo la jurisdicción de la Comisión Ecclesia Dei y siguen la disciplina litúrgica tradicional.
5. En la Carta a los Obispos que acompañaba el Motu proprio, el Papa Benedicto mencionaba por una parte la necesidad de actualizar el Santoral – por ejemplo, insertando los santos canonizados después de 1962, y por otra parte que deberían ser incorporados ciertos Prefacios del Misal de Pablo VI en orden a enriquecer el número de Prefacios del Misal de 1962. La Comisión Ecclesia Dei ha iniciado un proceso de estudio para cumplir con la voluntad del Santo Padre. En esto, creo, llegaremos pronto a una propuesta que, en breve, será enviada al Santo Padre para su aprobación.
6. Creo que debemos también reconocer que la Forma Ordinaria del Rito Romano ofrece una lectura más exhaustiva de la Escritura que el Misal de 1962. De todas formas, una reforma del Misal de 1962 en este punto no es fácil, porque uno debe tener en mente la relación entre las lecturas bíblicas y las antífonas o responsorios del Breviario Romano para el mismo día. Cabe recordar, también, que bajo Pío XII se agregó un número de lecturas adicionales para el Común de los Santos. Por consiguiente, no puede descartarse sin más una posible extensión de las lecturas de la Misa. Eso no significa que uno, sea obispo o sacerdote, pueda cambiar subjetiva y arbitrariamente la secuencia del Leccionario, o que pueda mezclar las dos Formas: con esto, el carácter mismo de ambas se pierde.
7. A la luz de estas explicaciones (cf. la Carta a los Obispos), es claro que se exhorta a los fieles católicos a evitar la participación en la Misa o la recepción de los Sacramentos de parte de un sacerdote de la FSSPX, porque están en una situación canónica irregular.

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Fuente: The New Liturgical Movement
Traducción: La Buhardilla de Jerónimo

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